¿Como se puede medir las fuerzas que usamos para mover los dientes?

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Para poder realizar los movimientos dentales necesitamos aplicar una fuerza leve que permita que las raíces empiecen a apretar ligeramente los vasos sanguíneos del periodonto. Ese ligero apretamiento es el que provoca que a través de esos mismos vasos sanguíneos migren las células que realizan la remodelación ósea.

Si se realiza una fuerza pesada, las raíces aplastan por completo los vasos sanguineos y el acceso de las células que producen la remodelación ósea ya no es posible porque los vasos sanguíneos están ya aplastados, necrosandose el hueso que esta alrededor de esa fuerza y reabsorviendose las raíces ante la falta de nutrición e irrigación sanguinea.  Cuando se produce esto, para que el diente se mueva, tiene que reabsorverse primero ese tejido osteoide que es un tejido muerto haciendo el movimiento mas lento.

Entonces, aunque suene extraño, si aplicas mas fuerza, el diente no se mueve mas rápido, el diente se reabsorve mas rápido, porque el diente se hialiniza ante una fuerza pesada.

Por eso, la fuerza que debemos aplicar para mover los dientes debe ser una fuerza leve, y debe ser graduada y medida para no provocar daños radiculares ni periodontales. La aplicación de la fuerza leve realiza el movimiento dental mas rápido, con menor reabsorción radicular y con menor dolor para el paciente.

Cada pieza dental dependiendo  de la cantidad de superficie radicular y del sentido del desplazamiento deseado tiene un rango de fuerza ideal para realizar el movimiento fisiológico. Si aplicamos fuerzas mas intensas al rango provocaremos reabsorción radicular y daño periodontal.

Para medir las fuerzas que aplicamos para desplazar un diente podemos usar un Dinamómetro. Este instrumento nos ayuda a poder medir la cantidad de fuerzas que estará soportando una pieza dental al colocarle un elástico como por ejemplo la activación de una cadena de poder para mesializar un incisivo lateral superior.